La ferritina sérica es la prueba analítica más crítica y obligatoria en el SPI. Mide indirectamente los depósitos de hierro en el cerebro y determina si el paciente necesita suplementación antes de cualquier otro tratamiento.
Una ferritina elevada puede reflejar inflamación aguda y no depósitos reales de hierro. En presencia de reactantes de fase aguda (PCR alta, VSG alta), interpretar la ferritina con cautela. El índice de saturación de transferrina (IST) es más fiable en contextos inflamatorios.
Las guías clínicas más recientes han elevado los umbrales de tratamiento, muy por encima de los rangos considerados «normales» en laboratorio estándar.
| Población | Umbral para tratar | Consideración adicional |
|---|---|---|
| Adultos | < 75–100 ng/ml | Incluso con síntomas graves, algunos expertos tratan hasta 300 ng/ml |
| Niños | < 50 µg/L | Umbral inferior por mayor sensibilidad cerebral al déficit |
| Objetivo terapéutico | > 100–300 ng/ml | Rango óptimo para normalizar el metabolismo de hierro cerebral |
La extracción debe realizarse en ayunas, idealmente por la mañana, para obtener valores basales fiables y comparables entre controles sucesivos.
Se debe evitar la ingesta de suplementos de hierro o alimentos muy ricos en este mineral al menos 24 horas antes del análisis para no elevar artificialmente los niveles.
La ferritina es un reactante de fase aguda: si el paciente presenta cualquier proceso inflamatorio o infeccioso (incluso un resfriado común), los niveles de ferritina suben falsamente, ocultando un déficit real. Si hay sospecha de inflamación, se debe complementar con PCR o VSG antes de interpretar el resultado.
La ferritina indica cuánto hierro hay almacenado, pero no si ese hierro está llegando al cerebro. El IST mide la eficacia del transporte de hierro a través de la transferrina.
Si el IST está por debajo del umbral, aunque la ferritina sea aceptable, el hierro no se transporta eficientemente hacia el SNC. Ambos parámetros deben interpretarse conjuntamente para tomar la decisión terapéutica correcta.
Los dos umbrales (20% y 45%) reflejan el debate en la literatura; la tendencia más reciente apunta al umbral más exigente del 45%.
La ferritina no es solo una herramienta diagnóstica: es la guía de monitorización durante todo el tratamiento con hierro, tanto oral como intravenoso.
Determinación basal de ferritina + IST. Define la dosis de hierro y la vía de administración (oral si ferritina moderada; IV si <30 ng/ml o intolerancia oral).
Primer control. Comprueba la absorción del hierro oral y permite ajustar la dosis. Si no hay respuesta adecuada, plantear hierro IV.
Control periódico hasta alcanzar el objetivo terapéutico (>100–300 ng/ml). Detecta tanto la falta de respuesta como el riesgo de sobrecarga de hierro (ferritina >500 ng/ml → revisar).
Una vez alcanzado el objetivo, control anual para detectar recaídas (especialmente en mujeres con menstruación abundante, donantes de sangre o embarazadas).
En el SPI no se trata la anemia: se trata el déficit de hierro cerebral. La indicación de suplementación es ferritina <75-100 ng/ml o IST <20%, aunque el hemograma sea normal. El objetivo es alcanzar ferritina >100 ng/ml para optimizar la síntesis de dopamina en la sustancia negra.